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Pintura electroestática es el recubrimiento en polvo, de alta resistencia y calidad, que se adhiere a las superficies gracias al efecto de la electricidad estática. Te detallamos cómo funciona.
Ya hemos visto en anteriores post las características de la pintura electrostática, un recubrimiento en polvo de amplia resistencia, y durabilidad, derivado de una mezcla homogénea de pequeñas partículas de pigmentos, resinas y minerales.
Este material, que es muy fino, se adhiere a las superficies que se van a pintar a través del efecto de la electricidad estática. Es muy valioso porque garantiza tanto un acabado uniforme, como un sellado hermético.
Otra de sus ventajas más importantes es que se trata de una técnica que no daña el medio ambiente, ya que no necesita de solventes. Y no genera desperdicios, ya que es muy fácil recuperar la pintura no empleada.
Del mismo modo, consigue hacer frente a los cambios de temperatura y a los posibles rayones.
Hay que tener en cuenta que la pintura electrostática emplea, como su nombre indica, la electricidad estática. Esta electricidad se obtiene en el momento en el que en un cuerpo existe una gran acumulación de cargas eléctricas.
Así, en esta técnica de pintura en polvo se origina un campo electroestático a partir del objeto que se va a pintar. El objeto puede tener un exceso de carga negativa al disponer de mayor cantidad de electrones que los de su medio o, por contra, un exceso de carga positiva si tiene menos electrones.
El proceso por el que funciona la pintura electroestática es el siguiente:
La pieza final que se logra gracias a la aplicación de una pintura electroestática, como hemos señalado anteriormente, es muy resistente a corrosión. Igualmente, lo es a rayones y otros agentes externos, y presenta un acabado de enorme calidad.